jueves, 26 de febrero de 2009

desierto






Un desierto es un ecosistema que recibe pocas precipitaciones. Tienen reputación de tener poca vida, pero eso depende de la clase de desierto; en muchos existe vida abundante, la vegetación se adapta a la poca humedad y la fauna usualmente se esconde durante el día para preservar humedad, lo que significa que un ecosistema desértico es árido, su mayor característica y por ende, ni siquiera las tecnologías del presente hacen sustentable el establecimiento de grupos sociales. Los desiertos forman la zona emergida más extensa del planeta: su superficie total es de 50 millones de kilómetros cuadrados, aproximadamente un tercio de la superficie terrestre. Esto es el 30% de las tierras emergidas, (16% desiertos cálidos y 14% desiertos fríos).

Dunas del desierto de Namibia
Los desiertos tienen algunas características en común. El suelo del desierto está compuesto a menudo de arena, y puede haber dunas. Terreno rocoso es típico (un desierto cuyo suelo es de rocas o guijarros se llama con la palabra árabe hamada), y refleja el bajo grado de desarrollo del suelo, y la escasez de vegetación. Las tierras bajas pueden ser salares. Procesos eólicos son factores importantes en la formación del paisaje.
Los desiertos pueden contener valiosos depósitos minerales que fueron formados en el ambiente árido, o fueron expuestos por la erosión. Debido a la sequedad de los desiertos, son lugares ideales para preservación de artefactos humanos y fósiles.
Alternativamente, también se define desierto como un lugar despoblado, no habitado por
humanos ni apenas por ser vivo alguno. Según esta definición, también son desiertos otros climas más fríos, como el ártico, o la tundra.
Gran parte de los desiertos del mundo se ubican en zonas caracterizadas por las altas
presiones constantes (ver: anticiclón), condición que no favorece a la lluvia. Entre los desiertos de estas zonas están: los desiertos del Sáhara (el más extenso del planeta Tierra), Kalahari, Namib y del Ogaden en África; los desiertos Arenoso, Victoria en la mayor parte de Australia, los desiertos de Gobi (o Chamō), Kara Kum, Takla Makán, de Arabia, Rub Al Jalí (O "El Cuarto Árido"), de Siria, Judea, Sinai-Néguev en Asia y los desiertos de Arizona-Desierto de Sonora, Mojave, Atacama, de Sechura y los Médanos de Paraguaná en América; téngase en cuenta que en esta lista no se han incluido los "paradojales" desiertos fríos.
Gran parte de los desiertos se deben a su continentalidad, es decir, su distancia del mar: por ejemplo, el de Gobi y los demás del
Asia Central. No llegan hasta ellos los vientos húmedos que provienen de los océanos.
Los desiertos de las costas occidentales del sur de África y de
América del Sur se ven afectados por la presencia de corrientes oceánicas frías que provocan deshumectación en la atmósfera.









Flora y fauna
En el desierto sólo logran sobrevivir algunos animales: el camello (que puede perder tres cuartas partes de su peso en agua), las lagartijas, las serpientes, las arañas, lechuzas, alacranes, ardillas, buitres, coyotes,etc, entre otros. Al igual que en la fauna solo logran sobrevivir algunas plantas. Estas se protegen de los otros animales con las espinas que tienen y con su gruesa capa de piel, algunas de ellas son: el cactus, las palmeras, nopales, meleza en los oasis etc...

****selva de madagascar****

La selva subhúmeda de Madagascar es una ecorregión de la ecozona afrotropical, definida por WWF, que ocupa la mayor parte de la meseta central de Madagascar.
Forma, junto con las ecorregiones de
selva de tierras bajas de Madagascar y brezal de Madagascar, la región denominada selva y brezal de Madagascar, incluida en la lista Global 200

Es una ecorregión de selva umbrófila con una extensión total de unos 199.500 kilómetros cuadrados (aproximadamente la mitad de Paraguay), que cubre la mayor parte de la meseta central, desde los 800 metros de altitud por el este y desde los 600 metros por el oeste.
Limita al norte y al oeste con la
selva seca caducifolia de Madagascar, al este con la selva de tierras bajas de Madagascar, al suroeste con el monte suculento de Madagascar y al sur con el matorral espinoso de Madagascar. Alcanza el océano Índico en dos estrechas franjas al nordeste y al noroeste; en ésta última, limita también con uno de los enclaves del manglar de Madagascar. En seis áreas por encima de los 1.800-2.000 metros de altitud, deja paso al brezal de Madagascar. El monte d’Ambre, en el extremo norte de la isla, alberga un enclave de selva subhúmeda, rodeada a menor altitud por selva seca caducifolia. La ecorregión también incluye varios enclaves en los macizos de Analavelona e Isalo en el suroeste, rodeados de monte suculento a menor altitud.
La meseta recibe los húmedos
vientos alisios, por lo que es más húmeda que las regiones circundantes al norte, al sur y al oeste.


Flora

La flora original de la ecorregión se ha visto alterada por la intervención humana: se han talado extensas áreas para agricultura y ganadería, y se han introducido muchas especies exóticas. Aún perviven áreas de selva cerrada siempre verde, y zonas de monte abierto. Grandes áreas están cubiertas de pradera, pero no está claro si esto es o no resultado de la intervención humana.
La ecorregión alberga varias especies procedentes de la
flora antártica templada del hemisferio sur, entre ellas varias especies de coníferas podocarpáceas (Podocarpus y Afrocarpus) y Takhtajania perrieri, único representante en África de las winteráceas.

Fauna [editar]
Esta ecorregión albergaba en la antigüedad una
megafauna característica. El aislamiento de Madagascar provocó que las escasas especies de mamíferos terrestres, en particular los lémures, evolucionaran para adatarse a ciertos nichos. Había lémures gigantes (Megaladapis edwardsi), hoy extinguidos, tan grandes como un orangután adulto. Varias especies de ave elefante Aepyornis, ratites gigantes no voladoras, también se extinguieron después de la llegada del ser humano a las islas; entre ellas, Aepyornis maximus, la mayor ave que ha existido.

Endemismos [editar]
Entre las plantas destacan las
palmeras Bismarckia nobilis y Ravenala madagascariensis.
Varias especies de
musarañas, tenrecs y roedores son endémicas de esta región.
Entre las aves, cabe citar el
zampullín del Aloatra (Tachybaptus rufolavatus), el porrón malgache (Aythya innotata), ambos en peligro crítico de extinción, y dos especies de paseriforme: el oxylabes de cejas amarillas (Crossleyia xanthophrys) y Dromaeocercus brunneus.
Hay al menos 25 especies de
reptiles endémicos y 20 de anfibios, entre ellos numerosos camaleones, como Calumma tsaratananensis, el camaleón de Petter (Furcifer petteri) y los camaleones enanos Brookesia ambreesis, Brookesia antakarana, Brookesia lineata y Brookesia lolontany en el norte y noroeste, y Calumma fallax, Furcifer campani y Furcifer minor en el centro y sur de la región; los eslizones Amphiglossus meva, Androngo crenni y tres especies del género Euprepis: Euprepis grandidieri, Euprepis madagascariensis y Euprepis nancycoutouae; dos gecos, Lygodactylus blanci y el geco diurno de Klemmer (Phelsuma klemmeri); el lagarto Zonosaurus ornatus; las serpientes Pseudoxyrhopus ankafinensis, Liopholidophis grandidieri y Liopholidophis sexlineatus; y los anfibios Rhombophryne testudo, Scaphiophryne goettliebi, Mantella crocea, Mantella cowani, Mantidactylus domerguei, Boophis laurenti y Boophis microtympanum.

Estado de conservación
En peligro crítico. Estas selvas se encuentran más alteradas que las de las ecorregiones vecinas, debido seguramente a su mayor densidad de población a lo largo de la historia y a la proximidad de la capital,
Antananarivo; además, la generalizada agricultura itinerante de roza y quema ha eliminado la mayor parte de la selva

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*dinamica de ecosistemas****

Dinámica de los ecosistemas
Los ecosistemas no son entidades estáticas, al contrario, mantienen un continuo proceso de transferencia de materia y energía. Ese flujo es ajustado o readaptado ante cualquier variación del ambiente que incida sobre ellos.
La sucesión ecológica La tendencia de los ecosistemas es alcanzar el clímax o comunidad climácica. Se denomina así al estado teórico de máxima estabilidad y eficiencia ecológica. El proceso que se desarrolla hasta alcanzar el clímax se llama sucesión, y al conjunto de fases que se van atravesando desde el ecosistema inicial (todas ellas de complejidad creciente) se les denomina serie evolutiva. La sucesión es resultado de la modificación del ambiente físico por causas internas o externas a la comunidad. Culmina con el establecimiento de un ecosistema biológicamente estable (se alcanza el clímax) que se perpetúa a sí mismo.
Odum definió la sucesión ecológica como un proceso ordenado de cambios direccionales de la comunidad y por tanto predecibles. Las comunidades clímax mantienen un doble equilibrio de las especies entre sí, y éstas con las propiedades ambientales; es pues la máxima meta biológica a la que una sucesión puede llegar.
Las sucesiones suelen referirse a las comunidades vegetales. Durante el clímax de estas comunidades (cuya estructura es compleja) los fenómenos de competencia en el seno de la asociación es ínfimo, manteniéndose una armonía óptima con las condiciones del suelo y la climatológica del lugar.
En las fases más tempranas de una sucesión las especies más abundantes son las denominadas oportunistas, que se reproducen a gran velocidad pero que poseen una escasa biomasa. En el proceso éstas especies serán sustituidas por otras con menor tasa de reproducción y mayor biomasa. Cuando un ecosistema se constituye inicialmente por medio de las sucesiones, a la primera comunidad que se instala en él se le denomina pionera. Las diferentes fases de sucesión en que puede encontrarse el ecosistema constituido son las de, sucesión primaria o serie completa, sucesión secundaria y sucesión regresiva o disclimax:
Sucesión primaria o serie completa
Se denomina así al proceso de sucesión que se desarrolla desde una zona desnuda hasta alcanza la clímax. Sucesión secundaria Se produce cuando la sucesión parte de una etapa cualquiera de la serie causado por una perturbación, sea un incendio, inundación, etc.; en este caso, transcurrido un tiempo retorna a la serie primaria completa. Por tanto, toda sucesión primaria conduce y culmina en el clímax.
Sucesión regresiva o disclimax Son las que llevan en sentido contrario al clímax, es decir, hacia etapas inmaduras del ecosistema. Las causas del disclímax tienen su origen en el ambiente, y muy destacadamente en la acción del hombre. No se trata de una sucesión ecológica invertida, sino de una regresión forzosa del ecosistema por la destrucción de alguna etapa de la serie, por ejemplo a causa de un incendio forestal sin regeneramiento, que podría dar paso a la desertización.
Cuando el biotopo inicial del que parten las comunidades hacia el clímax tiene un origen acuático, a las series de sucesión se les denomina hidroseries. Si las series se producen sobre un terreno seco se les denominan xeroseries.
Otras situaciones de las series evolutivas Básicamente ya se han descrito los diferentes estados que se pueden dar en una sucesión. Los siguientes términos refieren otras situaciones que se pueden dar en las series evolutivas:
Anteclímax Es una etapa permanente previa a la clímax, a causa de condiciones adversas que no permiten llegar a ésta (por ejemplo, la persistencia del viento en una determinada región sólo permite que se alcance la fase arbustiva, aunque la clímax sea el bosque).
Paraclímax Es una formación vegetal que, aunque no es la clímax correspondiente a la zona donde se desarrolla, se encuentra en un estado de equilibrio tal que se excluye una posterior evolución, por lo que alcanza casi las condiciones de una clímax.
Peniclímax Es el clímax que ha experimentado la influencia antropógena y aparece con algunas variaciones en cuanto a su composición y a la proporción entre sus distintos elementos.
Colonización
Es el proceso de establecimiento de especies biológicas en un área anteriormente no ocupada, como el crecimiento de cañaverales en los márgenes de un lago en colmatación o la instalación de aves marinas en una isla volcánica.
Equilibrio
Es el estado de un medio o ecosistema cuya biocenosis se mantiene sin grandes cambios durante largo tiempo, debido a que las influencias climáticas, edáficas y bióticas son muy estables y se limitan unas a otras.
Madurez
Es el estado en que un ecosistema se considera desarrollado. Depende de ciertos factores, como la diversidad, la estabilidad y la productividad. El ecosistema maduro se encuentra en las etapas más avanzadas de la sucesión.